Si el cliente paga en una moneda y el comercio cobra en otra, el proveedor convierte el importe con su propio tipo de cambio. El margen suele indicarse como porcentaje sobre el tipo de mercado o de referencia.

Es fácil pasarlo por alto: el contrato muestra una sola tasa por transacción y la conversión se lleva otra parte del importe. Por ejemplo, con un margen del 2 % se pierden otros 20 dólares por cada 1000 dólares de volumen, además de la comisión.

Al comparar ofertas conviene calcular el costo total: la tasa, la comisión fija, el margen cambiario y el costo de los retiros en la moneda de liquidación. A veces sale más barato cobrar y recibir en la misma moneda, si el proveedor lo permite.

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