El número de tarjeta lo guarda el proveedor o la red de tarjetas, y el comercio solo recibe y guarda el token. Con él se pueden hacer cobros repetidos y recurrentes sin almacenar los datos de la tarjeta.

Esto reduce el alcance de PCI DSS para el comercio: si los números de tarjeta no pasan por sus servidores, hay mucho menos que auditar y proteger. Una filtración de tokens no expone las tarjetas.

Hay tokens del proveedor (válidos solo con un PSP) y tokens de red, emitidos por las redes de tarjetas. El token de red suele seguir funcionando tras la reemisión de la tarjeta, mientras que los del proveedor dificultan cambiar de proveedor: conviene preguntarlo antes.

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